Estibadores modernos, El desafío docente en un mundo globalizado

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Imagen generada por IA

Por Rubén Darío Roa

 

Planificar pensando en un mundo que ya no está y para abordar un futuro que nadie sabe cómo será.

 

Los avances que llegan con la implementación de la inteligencia artificial pueden impactar en aspectos psicológicos y cognitivos, tanto en el ámbito académico como en la vida diaria. La premisa de que la inteligencia artificial crea dependencia debería impulsarnos a explorar las posibles consecuencias en torno al pensamiento crítico, las capacidades cognitivas, y en la propia autoconfianza. ¿Cómo romper la delgada línea entre aprovechar las ventajas del recurso sin desdibujar el impulso de creación, la chispa de la permeabilidad humana en el producto final? Todo un desafío.

 

Impacto en el ámbito personal y académico.

Una investigación publicada en la revista Nature por Zayed Ahmad y un equipo de expertos de varios países, en la que participaron 285 estudiantes universitarios de Pakistán y China, concluyó que la utilización de inteligencia artificial desencadenó una falta de esfuerzo para la resolución de problemas, lo que se conoce como descarga cognitiva en un 68.9%, un 68.6% de inconvenientes en cuanto a la privacidad y seguridad, y un 27.7% en la pérdida de capacidad para la toma de decisiones, con lo que se recomendó implementar medidas preventivas para su integración en la educación. Adicionalmente, se demostró que se ha incrementado el hecho de adoptar y depender de la IA en el sector educativo, en parte por la facilidad de automatizar los trabajos o actividades realizadas.

 

En la revista International Journal of Educational Technology in Higher Education, se analizaron datos del uso de Chat GPT en estudiantes universitarios de Seúl, Corea del Sur, para explorar las relaciones entre autoeficacia académica, el estrés académico y las expectativas en el desempeño. El estudio concluyó que, si bien la dependencia de la IA no se asoció con la autoeficacia académica, sí se vinculó al estrés académico y a las expectativas en cuanto al desempeño. El uso de la herramienta evidenció igualmente una descarga cognitiva, desinformación, menores capacidades creativas y la reducción del pensamiento crítico e independiente. En esta investigación, el impacto negativo de la IA se manifestó de acuerdo con condiciones preexistentes en las personas evaluadas.

 

Interacciones que favorecen la satisfacción del usuario.

Los resultados de las búsquedas realizadas con la IA Gen se hacen más atractivos que las de otras herramientas de investigación, en parte por la característica de complacencia que ofrece el formato de diálogo, en el que los usuarios mantienen interacciones que por lo general les propician una sensación de satisfacción y los invitan indirectamente a prolongar la experiencia. Adicionalmente, el diálogo servil o complaciente, un término conocido en inglés como “sycophancy”, brinda en algunos casos respuestas sesgadas a las consultas, de acuerdo con un estudio publicado por la Universidad de Cornell.

 

¿Pérdida de la capacidad de pensar?

Por su parte, el doctor Umberto León Domínguez, investigador en la Escuela de Psicología de la Universidad de Monterrey (UDEM), realizó un estudio para explorar las hipótesis en torno a lo que podría suceder a futuro con el desarrollo cognitivo y el uso de los modelos de IA, tomando como base el concepto de descarga cognitiva. En un primer escenario, las tecnologías no harían grandes aportes al desarrollo cognitivo y se dejarían de utilizar con el paso del tiempo; en el segundo los chatbots ayudarían a optimizar procesos para que los usuarios enfoquen sus esfuerzos cognitivos en los procesos en los que la IA no pueda intervenir; y en un tercero, plantea la despersonalización del ser humano, con la anticipación de las tecnologías y toma de decisiones ante los problemas que puedan surgir.

 

¿Y qué debo buscar a la hora de evaluar?

Por el uso de la IA, cada vez más docentes vuelven al examen escrito. Profesores de nivel  universitario cuentan que cambiaron sus formas de evaluar porque cada vez más estudiantes les entregan textos hechos por inteligencia artificial. Algunos volvieron al examen tradicional, mientras otros proponen diseñar evaluaciones que incorporen estas herramientas.

Y en ese proceso, volvió con fuerza a las aulas un viejo conocido: el examen escrito a mano, que solía comenzar con el clásico “saquen una hoja”.

 La tendencia se observa en escuelas secundarias y en carreras terciarias y universitarias. Para muchos docentes, la vuelta al examen escrito se volvió la única forma de garantizar que quien responde es el estudiante, poniendo en juego sus conocimientos y sus habilidades cognitivas y no copiando y pegando la respuesta del chat a la tarea. A diferencia de tecnologías anteriores, como la calculadora o internet, la IA generativa permite delegar la tarea misma de escribir. Y escribir es pensar, como tituló hace unas semanas un editorial de la revista Nature.

Anabella Díaz es profesora de Lengua y Literatura, especialista en alfabetización y formadora de docentes. Hace poco les mandó a sus estudiantes futuros docentes una tarea que requería analizar en sus casas un video a partir de una guía de preguntas. “Solo dos estudiantes hicieron el trabajo por sí mismas. El resto recurrió a la IA: copiaron la tarea, recibieron una respuesta y la entregan tal cual”.

Muchas escuelas y universidades piden a los docentes que utilicen estrategias “innovadoras” de evaluación, pero no les brindan herramientas ni respaldo a la hora de lidiar con cómo responden los estudiantes a esas propuestas.

Hoy podemos comparar la tarea educativa actual con el trabajo de los estibadores en el puerto: “Siento que nos estamos convirtiendo en estibadores del conocimiento, nos pasamos cajas, archivos de un lado a otro. El docente envía la tarea, el estudiante se la tira a la IA, la IA le responde, y el estudiante se la reenvía al docente. Pero en todo ese proceso, el conocimiento no atraviesa a nadie”. La metáfora se agudiza al considerar los casos de docentes que delegan la corrección en la IA: en esas situaciones, el proceso de enseñanza y aprendizaje se vuelve directamente un diálogo de la IA consigo misma.

 

En el Reino Unido, una investigación de The Guardian estimó que en el último ciclo lectivo en las universidades británicas se comprobaron al menos 7.000 casos de engaño o “mal uso” de la inteligencia artificial: la cifra equivale a 5 casos cada 1.000 estudiantes y triplica la del ciclo anterior (en paralelo a una caída de las situaciones de plagio tradicional).

Hace poco Chat GPT  lanzó el modo “Estudia y Aprende”, dirigido a estudiantes: en vez de dar respuestas completas, la aplicación le hace preguntas al usuario para ayudarlo a comprender los temas «paso a paso».

La idea es preparar a los estudiantes para el mundo que los rodea”.

 

Octubre, 2025

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