El presidente Nicolás Maduro denunció este jueves un incidente en aguas de la Zona Económica Exclusiva de Venezuela, donde —según sus declaraciones— un buque pesquero venezolano fue abordado por 18 marines estadounidenses fuertemente armados, quienes mantuvieron secuestrada a la tripulación durante ocho horas.
“Recibimos información constante hasta el asalto. Dieciocho marines estadounidenses amenazaron por radio, abordaron y mantuvieron cautivos a nuestros humildes pescadores en alta mar. ¡Es un bochorno para la comunidad internacional y para el honor militar de Estados Unidos!”, declaró Maduro en cadena nacional, visiblemente indignado.
El mandatario venezolano destacó la “conducta ejemplar, serena y paciente” de los pescadores, y cuestionó duramente la operación: “¿Qué buscaban? ¿Quién dio la orden de enviar marines armados a allanar un barco de pesca? ¿Esto ha sucedido antes?”, preguntó retóricamente, sin recibir respuesta oficial de Washington hasta el momento.

Acusaciones de doble moral y guerra por el petróleo
Maduro aprovechó el incidente para lanzar una fuerte crítica contra la política antidrogas de Estados Unidos, señalando que más de 100 mil personas mueren anualmente en ese país por sobredosis de fentanilo, un narcótico sintético producido principalmente en laboratorios ilegales fuera de Venezuela.
“Estas narrativas sobre narcotráfico venezolano son falsas. No es Venezuela la que envía droga a EE.UU. Su verdadero objetivo no es combatir el narcotráfico, sino imponer un cambio de régimen, instalar autoridades coloniales y apoderarse de nuestra inmensa riqueza petrolera y gasífera”, afirmó.
El presidente venezolano señaló directamente a Colombia como el epicentro del problema, acusando a los expresidentes Álvaro Uribe e Iván Duque de haber construido “una economía dependiente de la cocaína”. Citó documentos de los años 80 que, según dijo, vinculan a Uribe con la legalización de vuelos de narcotráfico desde Medellín hacia Estados Unidos.
“En Venezuela no hay una sola hectárea sembrada de droga, ni laboratorios. Los desmantelamos todos”, aseguró.
Llamado al pueblo estadounidense y advertencia militar
Maduro hizo un llamado directo al pueblo norteamericano: “No se dejen engañar. La intención es iniciar una guerra contra El Caribe. El 60% de los estadounidenses rechaza más guerras; están cansados de ellas”.
Además, advirtió que cualquier grupo armado proveniente de Colombia que intente cruzar la frontera se encontrará “de frente con nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana y con nuestra Constitución”.
En ese sentido, recordó el reciente “Operativo Independencia 200”, que —según detalló— movilizó a 2 millones 500 mil efectivos entre fuerzas profesionales y la Milicia Bolivariana, cubriendo 284 objetivos estratégicos. “Estos serán operativos permanentes. Estamos desplegados en todo el territorio”, subrayó.
Exigencia de respeto al derecho internacional
El mandatario reiteró que Venezuela ha respondido siempre con “medidas diplomáticas, de disuasión y comunicación” ante los incidentes con Estados Unidos, pero exigió reciprocidad: “Las autoridades civiles y militares norteamericanas deben respetar el derecho internacional de Venezuela y de todos los países del Caribe”.
Finalmente, Maduro fue categórico: “Esta operación militar no es contra el narcotráfico. Es para un cambio de régimen. Quieren un gobierno títere, controlar el petróleo venezolano, torcerle el brazo a la OPEP+ y dominar la mayor reserva petrolera del planeta. ¡Sepan que Venezuela no será colonia de nadie!”.
Reacciones internacionales y silencio de Washington
Hasta el momento, el Departamento de Estado y el Pentágono no han emitido declaraciones oficiales sobre el incidente denunciado por Venezuela. Organismos internacionales como la ONU y la OEA tampoco se han pronunciado, aunque fuentes diplomáticas anticipan que el caso podría ser llevado ante instancias multilaterales en los próximos días.
Mientras tanto, en Caracas, el gobierno ha convocado a una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad Nacional y ha solicitado una reunión urgente con representantes de la CELAC y la Unión Africana, en un esfuerzo por internacionalizar el caso y denunciar lo que califica como “agresión imperial”.
